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Según las estadísticas, casi todos los padres están convencidos de que están criando bien a su hijo. En la práctica, no todo es tan idílico.

Por regla general, los errores se ven reducidos a la incapacidad de controlar sus propias emociones y de aplicar un castigo similar al mal comportamiento.

No es facil y estamos seguros que a nadie le gusta regañar a sus hijos pero alguna vez no queda de otra. Por ello miraremos en que situaciones es necesario este.

1. No castigar por los actos sin intenciones maliciosas -  En la mayoría de los casos, el niño no fue impulsado por un deseo de hacer algo malo, sino por su instinto de investigador. Si el pequeño lo hizo por motivos de este tipo, vale la pena apoyarlo, incluso si a su acto le siguió un disgusto. Lo mismo puede aplicarse a esas situaciones causadas por un accidente. El niño necesita que empaticen con él y se le sugiera cómo es mejor corregir las consecuencias derivadas del hecho. Castigando por mala conducta una acción involuntaria, los padres se arriesgan a crear a una persona indecisa. Hará lo que le digan a la perfección, ya que se acostumbrará a comportarse de manera impecable en presencia de una persona autorizada. Al llegar a ser adulto, tendrá problemas para tomar sus propias decisiones, siéndole difícil asumir responsabilidades. 2. Prohibir y pedir son cosas diferentes - Este tipo de situaciones se denominan “acciones estereotipadas”. Por norma, los partidarios de una educación tradicional suelen caer en esto. La motivación de un adulto en este caso es sencilla: “porque es necesario” o “porque así lo hicieron mis padres”. Por ejemplo, entre las frases “es mejor que no juegues a la consola” y “no juegues a la consola” encontramos una gran diferencia: en el primer caso, es una petición, mientras que en el segundo, una orden. Regañar por este incumplimiento tiene sentido solo en el último caso. Para un niño emocionalmente fuerte, esto no supondrá trauma alguno, mientras que a uno sensible le puede causar dolor. Al llegar a la edad adulta, se creará un sentimiento de culpabilidad. Cumplirá con las peticiones de absolutamente todas las personas a las que respeta, ya que temerá las consecuencias negativas de negarse a ellas o fracasar. CONTINUA ↓↓↓

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