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Las personas en los retratos de los siglos pasados tienen un encanto especial, ¿verdad? Antes la fotografía era casi un lujo, y la gente se preparaba cuidadosamente para la sesión: seleccionaban la vestimenta y los peinados, pensaban poses y, como resultado, obtenían una pequeña obra maestra.

Pero esa no era la única causa: las personas en estos retratos tienen una mirada especial.

Si de algo estamos convencidos que esos rostros muy vividos y tan expresivos en las fotografias antiguas estos se están volviendo menos comunes.

1. La actriz estadounidense de cine mudo, Marie Doro, 1902 CONTINUA ↓↓↓

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